martes, 27 de febrero de 2007

OPINIÓN PERSONAL CENTRO DE MENORES INMIGRANTES DE ISDABE


Con lo buenas personas que somos en Navidad, donde desplegamos nuestro abanico de solidaridad y entrega hacia los demás sin importar hacer el bien sin mirar a quien, y lo hipócritas que podemos llegar a ser el resto del año. Aunque de este comentario todos somos conscientes, uno se acuerda del mismo cuando ve con impotencia que se lleva a la práctica con toda crudeza.

Esta reflexión la hago tras conocer los acontecimientos acaecidos respecto al Centro de Menores que la Consejería de Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía construye en la barriada de Isdabe. La cuestión es tal que toda la comunidad vecinal que conforman las barriadas del extrarradio esteponero de Isdabe y Nueva Atalaya se oponen rotundamente al acondicionamiento del edificio con tal fin.

Los argumentos que llevan a tan férrea oposición es que consideran que sus barriadas cuentan con una vulnerable seguridad al estar situadas tan lejos del núcleo urbano, y que este centro de menores propicia la inseguridad ciudadana, pudiéndose convertir en un foco conflictivo de delincuencia para la zona.

En parte hasta comprendo la postura de esta comunidad vecinal, ya que la sociedad en la que vivimos esta educada en la “Cultura del Miedo”, en la que sólo se nos muestra la calamidad de una sociedad decadente en la que nadie vive seguro. Y si al caso sumamos las palabras “Centro de Menores para Inmigrantes” las alarmas de inseguridad se disparan.

Creo y en esto estoy con la plataforma vecinal creada, que ha faltado información respecto a dicha construcción y que tanto la Junta de Andalucía como el gobierno local han actuado de forma equivocada y aquí están las consecuencias. Si se hubiese convocado una reunión entre el colectivo vecinal y los responsables de la ejecución del centro, Isdabe y Nueva Atalaya sabrían que este centro es de acogida y no para reclusos peligrosos; que a estos chicos en cierta forma se les salva la vida ofreciéndoles una oportunidad de educación y formación profesional, y no dejándolos delinquir en las calles para poder subsistir donde verdaderamente serían un problema para los vecinos; y por último, que no acudirán a este centro por robar un bolso o atracar una farmacia, sino porque estos chicos pueden sufrir maltratos en su hogar o vivir en el abandono. La falta de información lo único que consigue es que la ignorancia sea más atrevida y osada.

Pero lo que más me indigna y repugna es el electoralismo que se ha hecho con el tema. Que el PES y PA den la espalda a sus compañeros de gobierno no debe extrañar a nadie, ya que en todo colectivo cabreado ven la oportunidad de ganar un puñado de votos dando su apoyo independientemente de estar a favor o no con el tema en cuestión. Pero una vez más el fascismo que promulga el Partido Popular es lo que me deja de piedra y sin capacidad de entendimiento. Agarrense que vienen curvas.

El secretario general del P.P., su distinguida eminencia Ignacio Mena dice que el Centro de Menores de Isdabe DAÑA LA IMAGEN DE LA LOCALIDAD SIENDO PERJUDICIAL PARA LA MISMA. Tócate los hu…..!!!!!!!!! Eso es política social y lo demás son tonterías. Aunque bueno, para el P.P. (facción moderada del franquismo, los hay peores, veáse el partido de Ynestrillas) política social es que el rico sea más rico y el pobre sea más pobre. No se extrañen que como medida alternativa al Centro de Menores, soliciten una réplica a escala del Valle De Los Caídos.

En resumidas cuentas, dentro de diez meses será Navidad, y quizás hubiese sido el momento idóneo para construir y abrir el Centro de Menores Inmigrantes que como yo pienso, salvará más de una vida a la sociedad degradada de la que formamos parte.

P.D.: Como dice el rapero Frank-T en una de sus canciones: “… negros y moros harán que algún día España gane un Mundial…” Canción “La nueva España” del disco “Sonrían por favor” de Frank-T. Recomiendo escucharla.

HISTORIA POLÍTICA DE ESTEPONA: LA ERA GIL, II PARTE


EL ALUMNO AVENTAJADO DE LA UNIVERSIDAD GIL.

Después de generalizar con los conceptos de la “Cultura GIL”, vamos a centrarnos en lo que concierne a Estepona. Aunque la cátedra de la Universidad GIL en Marbella parece haber llegado a su fin, parece que esta tiende a instalarse en Estepona, y no precisamente como la universidad que tanto deseó dejar en la ciudad Antonia Guerrero. El motivo no es otro que en la política local se encuentra el alumno más aventajado de los catedráticos del GIL: Don Ignacio Crespo.

Ex – concejal del GIL en su legislatura en Estepona, tras la espantada realizada por no gobernar en la siguiente y con los problemas que disolvieron la agrupación gilista en Estepona, il duce madrileño creó un partido independiente para las elecciones del 2.003 con antiguos compañeros de la etapa de gobierno GIL. El mismo perro con diferente collar, porque la dinámica como partido conserva los principios básicos de la “Cultura GIL”. Y claro, como aquí todavía no ha explotado la mierda, los nostálgicos del GIL dieron el apoyo suficiente para que este tuviese poder suficiente en una corporación.

Aunque Crespo es uno más de los muchos integrantes que han militado en la Universidad GIL, a punto de agotar su primera legislatura como cabeza de partido en la que ocupa distintas concejalías y una tenencia de alcaldía, demuestra que es de la vieja escuela y el alumno más aplicado. Para el que aún no se haya dado cuenta, el por qué de esta aseveración tiene su explicación en que el señor Crespo mantiene un modus operandi que práctica cada día, sobre todo a falta de menos de un año para elecciones. Claro está que esta forma de actuar es gilista en toda su esencia, pero aprendiendo de los errores que le impidieron al GIL la mayoría en el 99 y corrigiéndolos.

El Sr. Crespo ofrece y consigue empleo a todo el mundo a cambio lógicamente de que le recojan votos, encajando a estos peones en empresas municipales en quiebra absoluta, con plantillas sobrecargadas a las que cuesta trabajo pagar a final de mes, o empresas privadas con concesiones dadas ilícitamente desde su posición de concejal de varias áreas. Sigue haciendo de la seguridad ciudadana su fortín particular, instruyendo a los cuerpos municipales de seguridad a ser militares en estado de sitio, en lugar de protectores del pueblo. Y como no, se encarga de la imagen de la ciudad a la que siempre adorna con parques, rotondas y monumentos en las rotondas, sin ofrecer estos servicios a concurso público, otorgándolo a dedo a empresas por las que quién sabe lo que pillará bajo cuerda.

Visto así cumple lo enseñado en la Universidad GIL, pero rearmando la estrategia con un poco de clase de historia de la que aprender de los errores pasados. En las elecciones del 99 el GIL perdió gran cantidad de votos por tocarle la moral a la gente de los campos esteponeros. Ahora con el POT, el señor Crespo es el primero en línea de tiro de toda manifestación que concierna a este tema, dejando claro que si por él fuera el POT lo diseñaría el descansado de Jesús GIL (catedrático y fundador de la universidad que lleva su nombre) o el mismísimo Juan Antonio Roca (catedrático de urbanismo de esta facultad).

Siguiendo con la estrategia de rearme, Crespo se presenta en todo acto social que se celebre, siempre y cuando haya medios de comunicación presentes, para dejar constancia de que él tiene conciencia social y se preocupa por los más desfavorecidos. Esta quizás es la demagogia que más pena y asco da al mismo tiempo, porque una cosa es jugar sucio y otra aprovecharse con malas artes de la gente que peor lo pasa por tal de dar imagen ante el pueblo.

En el siguiente punto estratégico diseñado por Crespo están las ayudas económicas a colectivos de la ciudad. Quizás esta es la parte en la que todos nos deberíamos hacer ciertas preguntas que aunque no lo parezca si nos afecta. Treinta mil euros a la U. Estepona C.F., tres mil al CAB Estepona, otro tanto para algún deportista individual, entre otras varias acciones. Lo curioso de esto es que los cheques entregados son siempre al portador, donados por un alma caritativa. Si es así, ¿por qué demonios lo entrega a los colectivos el señor Crespo en la sede de su partido? ¿Será por qué es dinero ingresado de forma ilícita sin haber sido justificado por las arcas municipales?

Lo peor de toda esta ideología al fin y al cabo fascista, es que éste facha y los que siguen su forma de actuar, creen que el pueblo y sus ciudadanos tienen un precio. Un precio que vale un voto o el de muchos de una sola tacada, porque sabe aprovecharse de la miseria de la gente que busca un empleo o un pellizco económico del que salir adelante con sus proyectos Sabe aprovecharse del miedo de la ciudadanía por su seguridad y de la gente que ve como una ley puede romper sus proyectos de futuro. Pero no culpo a los ciudadanos que se dejan convencer tan fácilmente, ya que mientras encuentren respaldo para tirar hacia delante, los medios para ello no importan nada. La única pega al respecto es que venden el alma al diablo, el alma social que debemos conservar la gente de la calle para que nadie nos mangoneé y nos conviertan en títeres para apoderarse de una riqueza que tiene dueño: el pueblo.

También es justo decir que lo que hubo antes del GIL en Estepona no ha sido lo mejor para llevar las riendas de la localidad, y que la mayoría de lo que hay ahora bajo símbolos de izquierda, centro o derecha tampoco miran por los intereses ideológicos que representan sus partidos, porque también en parte se han quedado con nociones de la “Cultura GIL”. El pueblo soberano se debe convencer que hay gente dispuesta a trabajar por su exclusivo bien, sin hacer de ello una forma de conseguir una vida de lujo. Simplemente hay que saber quien procesa vocación de corazón, e implicarse en la vida social esteponera, para que nadie imponga sus leyes mafiosas y fascistas.

Y para terminar con il duce Crespo, con un poco de suerte su procesamiento por el Tribunal de Cuentas POR NO JUSTIFICAR MÁS DE UN 1,5 MILLONES DE € en su etapa de concejal gilista, puede que lo inhabilite para ocupar cargo público con lo cual, al menos no podrá dirigir con su faz dictatorial los senderos de la vida social esteponera desde dentro.

HISTORIA POLÍTICA DE ESTEPONA: LA ERA GIL, I PARTE


LA CULTURA DE LA UNIVERSIDAD GIL.

A principio de los 90 nació una nueva forma de gestionar los recursos y riqueza de los ayuntamientos, instaurada en un principio en la Costa del Sol, pero desgraciadamente bastante extendida ya por el territorio nacional. Esta nueva forma de hacer política es lo que conocemos como la “Cultura GIL”. La conocida ideología parte de la base de un grupo político independiente a las ideologías convencionales, cuyo único fin es ofrecer sin paliativos lo que el pueblo demanda, utilizando cualquier tipo de irregularidades que sean necesarias para justificar este fin.

Aunque hay que decir que la “Cultura GIL” no es el invento nacido de la idea de un lumbreras. Si nos parásemos a analizar los casi quince años de cultura GIL, ésta no es más que una burda imitación del fascismo iniciado por Hitler o Mussolini.

La ideología nazi caló hondo y de forma veloz en una sociedad alemana que aún acusaba las ruinas de la I Guerra Mundial, y que tras la depresión del 29 se hundió más todavía en la miseria que vivía. Por todo ello, el pueblo dejó de creer en una democracia que no funcionaba, que significó la oportunidad perfecta para todo un encantador de serpientes que con su don de palabra convenciese a toda una nación para ganar democráticamente unas elecciones y poner en marcha la peor catástrofe mundial que la humanidad ha consentido.

Aunque las consecuencias finales de la “Cultura GIL” están a años luz de las de la Cultura Nazi, sus pautas iniciales se asemejan. El GIL se aprovechaba de la debilidad de un pueblo abandonado por gobernantes incompetentes que bajo una ideología que no respetaban, permitieron hundir su propio pueblo en pos de mantener un poder que no merecían ostentar. Además la crisis laboral de principios de los 90 era para los gilistas una golosina demasiado dulce para no aprovecharla y poner en marcha lo más vil de la demagogia.

El catedrático de la Universidad GIL, prometió empleo, lavado de cara de la ciudad, seguridad y un sin fin de promesas. Para ello utilizaba métodos didácticos como prometer un puesto de trabajo a todo parado que se encontrase por la calle, ofrecer obsequios y regalos por las casas, entre otras asignaturas, todas ellas bajo el concepto de que el pueblo esta formado por borreguitos y los gilistas serían los pastores.

Ante el cúmulo de circunstancias, los inicios de la Cultura GIL arrasaron en las masas sociales de la misma forma que lo hiciera la Cultura Nazi. Aunque estas dos culturas se separan a la hora de realizar su cometido, cumplen lo prometido. El GIL lo hace a base de apoderarse de los recursos y riqueza del pueblo, explotándolos y apoderándose de ellos sin escrúpulos, a su antojo. El urbanismo descontrolado fue lo que provocó que la Cultura GIL cumpliera con la promesa de crear puestos de empleo a través de la “Subcultura del Ladrillo”. Cumplió también la promesa de la seguridad ciudadana, a base de incorporar al cuerpo municipal de seguridad a los típicos porteros de discoteca que sólo entienden el idioma de la violencia por encima del de la palabra y compresión de una situación que se precie.

Pero para la mayoría del pueblo, el fin justifica los medios, y habiendo trabajo, seguridad, y una ciudad limpita, que hagan lo quieran los que gobiernan. Esto resulta muy bonito cuando la gallina de los huevos de oro no para de poner, pero esa despreocupación tan total y acomodada se acaba convirtiendo en lamento cuando la gallina deja de poner, porque llega el momento en que se acabaron los huevos y el oro. Y eso mismo es lo que le ha ocurrido a Marbella, la ciudad que ha albergado la Universidad GIL y ha extendido su cultura por toda la costa. Ahora parece que nadie ha votado en su vida al grupo independiente y hay hasta quien se maldice por haberlo hecho hasta en cuatro ocasiones. Esta es la consecuencia de dar la espalda a la realidad mientras esta parece que solo tiene luces y ninguna sombra, de dejar que unos artistas mediante técnicas mafiosas y fascistas hallan acabado profesionalizando el ser alcalde o concejal, cuando esto es vocación y no profesión.

Para la gente con conciencia social y política, lo peor de todo esto es que se ha maleducado a las generaciones políticas de hoy y mañana, que sólo se arriman a un partido por puro interés, sin olvidar que el ser alcalde o concejal conlleva una responsabilidad vital que cumplir para el pueblo, y no la de estar legislatura tras legislatura llenándose los bolsillos por estar ahí. La primera ley básica de todo político a cumplir es que “QUIEN TIENE UN GRAN PODER, TIENE UNA GRAN RESPONSABILIDAD”.